domingo, 19 de septiembre de 2010

Ítaca

Son las 09:15 y suena el despertador, la noche ha sido fría। Sigo pensando en esas palabras, en ese poema। De una manera extraña y misteriosa se ha colado en mi mente y no me lo puedo sacar de ella। Cojo la cuartilla color sepia que aquel profesor de Derecho Constitucional me dio y lo vuelvo a leer:


Cuando emprendas tu viaje a Itaca,
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
o al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
Nunca a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al fiero Poseidón encontrarás
si no los llevas de tu alma,
si no los yergue tú alma ante ti.

Pide que el camino sea a largo.
Que numerosas sean las mañanas
de verano en que arribes a puertos
nunca vistos, con ánimo gozoso.
Detente en los emporios de Fenicia,
y adquiere hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano,
y toda suerte de perfunes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Visita muchas ciudades egipcias y aprende,
con avidez aprende de sus sabios.

A Itaca tenla siempre en la memoria.
Llegar allá es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que se dilate largos años
y, en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Un hermoso viaje te dio Itaca.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

C.P.CAVAFIS.



Como puede esconder tanto contenido y a la vez ser tan claro en el mensaje...

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